miércoles, 12 de noviembre de 2014

Olvido traicionero (huayno).

En muchas de las canciones que hablan del desamor se apela al olvido como acción última para superar el fracaso, la derrota tiene que ser dejada en el pasado y solo dejando extraviar ese recuerdo uno será capaz de “salir adelante” (así dicen). Sin embargo hay un olvido que puede ser el causante de males peores, puede ser el derrotero en tiempos póstumos, ese es el olvido traicionero. De ese olvido saben bien nuestros hermanos Argentinos, Salvadoreños, Judíos, Palestinos, Vietnamitas, Chilenos y ahora último (dos días antes de mi cumpleaños) nuestros hermanos Mexicanos[1] (los 43 estudiantes desaparecidos tienen que ser mas virales que cualquier imagen o “mensaje mas triste del mundo”).

Mientras cada día aparecen imágenes virales que “alborotan” las redes sociales, por lo general “noticias” sensacionalistas que provocan emociones “conmovedoras” en el espectador, la impunidad va ganando más terreno. En algunos casos los gobiernos ejercen una represión (oficial) que tiene como objetivo callar a la oposición o aplastar un conflicto social, de otro lado existen grupos subversivos, delincuenciales y mafias que no escatiman en desaparecer a cuanta gente sea necesaria para que su ideología o su negocio no se vea afectado.

El Perú es uno de los muchos países que tiene esperanza de encontrar a sus desaparecidos, muchos de ellos productos del conflicto armado interno (1980 – 2000)[2], deudos que hasta ahora esperan encontrar a sus parientes, deudos que se reúnen en el monumento El ojo que llora[3] y han escrito, en las piedras que rodean la efigie, los nombres de sus desaparecidos. El estado poco hace para informar a la población respecto a estos hechos, arriesgando a que se repita estos sucesos. Por falta de información, no es descabellado imaginar que en un futuro la población se canse de ver impotente como la brecha entre ricos y pobres se ensancha y se armen con ideologías y actos violentos y en el afán de buscar resarcir las inequidades del sistema terminen derramando sangre inocente.

Este tema, cantado por el grupo Siembra[4], comienza suspirando un pasado donde ese desaparecido estaba junto a su familia y ahora ha dejado un vacío en sus corazones. Pero no apelan a guardar rencor a quienes lo secuestraron (no se sabe si está vivo o muerto, solo se sabe que está desaparecido), solo desean que vuelva para así compartir la vida, seguir amando y sonriendo. El mensaje es que pese a todo aún hay esperanza de encontrarlo, de estar juntos otra vez.

Se dice popularmente (en los ámbitos cristianos en general) que un niño abortado se convierte en un ángel y está en el cielo al lado de Dios; entonces porque no creer que nuestros desaparecidos son esas almas en pena o condenados que vemos de cuando en cuando en una casa abandonada o en el cementerio de nuestra ciudad. Todos tenemos una vecina, un amigo, un pariente o un conocido que conoce a otro que aún espera ver entrar alegre a ese ser que Salió hace años por la mañana y nada mas se supo, todos los seguimos esperando, todos tenemos esperanza.

Olvido Traicionero[5]
Eduardo Salas A.

Donde estarás, huauqqechallay,
tanto te busco y no encuentro,
maypicha wijchusunkiku
cha’skallata qjawaspayqui,
quién andará tus caminos,
quién curará tus heridas,
que lluvia te está mojando
para saciarte de tu sed.
Qué tierra, qué suelo extraño,
te ha escondido en su silencio.

Dónde estarás, hermanita
como piedra abandonada,
en qué paraje olvidado,
maypin kachkanki panillay,
qué flores te esconderán
que no te alcancen los odios,
qué nubes te cubrirán
para que no sientas frío.
Qué tierra, qué suelo extraño,
te ha escondido en su silencio.

Nos faltará tu alegría
para gozar de la vida,
nos faltará tu mirada
para gozar de la aurora,
nos faltará tu palabra
para gritar hasta el cielo,
nos faltará tu cariño,
nos faltarán tus enojos.
Qué tierra, qué suelo extraño,
te ha escondido en su silencio.

Olvido traicionero no me vas a ganar,
olvido rencoroso no me vas a vencer,
yo le espero siempre, kuskalla puriyku.
Todavía le quiero, yo nunca le olvido,
hasta la pajita verde humea su ausencia,
hasta el viento silba cantando su nombre.




[1] Entre otras fuentes, sobre el caso Ayotzinapa ver:
[2] Sobre los desaparecidos en la época de violencia durante el conflicto armado, ver los Tomos: IV, V, VI y VII del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: http://idehpucp.pucp.edu.pe/tipo/informe-final/
Adenás dos videos:
[4] Grupo que año tras año acompaña con su música cuando se conmemora un aniversario más de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, justamente se reúnen junto a los familiares de las víctimas del conflicto armado en el memorial “el ojo que llora”.
[5] Del álbum: Kjuyaricusum. Canción del grupo Siembra. https://www.facebook.com/gruposiembra.peru?fref=ts

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Los ricos y los pobres (huayno).

La canción habla del término de un amorío, el futuro que depara se deja fatalístamente al destino final que sería la muerte, la soledad y la infelicidad. En la primera estrofa sita las brechas económicas entre el adinerado y el que padece escasez, para ironizar y decir que cuando muertos todos seremos iguales (personas que hemos dejado de vivir). En la segunda estrofa continua exponiendo su idea de no atesorar materiales, puesto que así como un día nos construimos átomo a átomo cuando se fallece serviremos de alimento para otros organismos vivos. La tercera estrofa un poco más metafórica y poética induce a que cada cosa tiene una utilidad, como el brotar del agua entre las piedras, entonces constata que el corazón de su amada solo emana mal agradecimientos. Por último le advierte que así como ahora es despectiva y huraña, mañana cuando él decida poner fin a su pena y se marche ya no habrá nadie que la corteje ni quien si quiera la visite. La fuga es cantada en quechua (prefiero no analizarla ya que mis conocimientos de tal lengua son escasos y podría errar) haciendo ver de que todo lo que ahora sufre se terminará y hasta quizá se le volverá hacia ella.
Este huayno, que siempre lo escucho en la voz de Mario Mendoza, como casi todo su repertorio tiene una atmósfera triste que no se ve acabada ni mucho memos posee un carácter suicida, mas bien ironiza con un después donde todo lo padecido valdrá la pena pues quien ahora ríe (por el sufrimiento nuestro quizá) en un mañana terminará igual que nosotros o tal vez peor, sin embargo podríamos compadecernos de su desgracia futura y apaciguar su pena. Haciendo hincapié en la cuestión de ricos y pobres, el 2011 un medio televisivo hizo un reportaje, a propósito de la segunda vuelta electoral para las elecciones presidenciales, en donde se reportaba el abismo en el que viven los pobladores del Cuzco, unos agradecidos por el turismo y los otros impotentes siquiera para tener una vida digna[1]. Se me viene a la mente Tempestad en los andes[2], donde los indios se cansan de servir a los blancos y de ser traicionados por los mistis y redimirán su raza; también la le leyenda de Inkarri[3], en donde el Inca decapitado recuperará su cabeza y resucitará trayendo salvación a su tierra. Entre tanto, en el romance, de seguro tenemos un amor no correspondido a quien desearíamos ver en un futuro y decirle: -Mira lo que te perdiste-.

♪Los ricos con su dinero,
los pobres con su pobreza;
cuando nos lleve la muerte
todos seremos iguales.♪

♪De tierra hemos nacido,
en polvo nos convertimos;
haya en la tumba seremos
comida de los gusanos.♪

♪De la peña brota el agua,
de los árboles el viento;
de tu corazón, ingrata,
el mal agradecimiento.♪

♪Mañana cuando me valla,
pasado cuando me ausente;
ya no sonará tu puerta,
ya no ladrarán tus perros.♪[4]






[1] Reportaje hecho por el programa: Reporte semanal. “los de arriba y los de abajo”. https://www.youtube.com/watch?v=GjsjBO0W0VE (parte 1). https://www.youtube.com/watch?v=mITUMAHz2rs (parte 2).
[2] Tempestad en los Andes. Por: Luis E. Valcarcel, 1927.
[3] Mito indígena que habla sobre la resurrección de un Inca que redimirá el imperio.
[4] Letra de la canción Los ricos y los pobres, cantada por: Mario Mendoza Damazo.